viernes, 20 de mayo de 2011

ArteBA 2011, o de cómo el mito del arte desaloja a las obras de arte


"Los artistas, escritores y poetas tienden a juntarse en gremios, círculos y corporaciones que funcionan como sociedades de socorros mutuos: todos son buenos en lo suyo, interesantes, geniales. Ergo, el único crítico verdadero es el público".
Jorge Luis Borges

Hoy se inauguró ArteBA 2011, un espacio férreamente controlado por la corporación mediático-empresaria que maneja al llamado arte contemporáneo; como es sabido, este credo irracionalista se expone principalmente a través del Premio Petrobrás, adjudicado en esta ocasión al rótulo: “Autorretrato sobre mi muerte”, algo que la crónica periodística describe de esta manera:

"una escultura / objeto instalada en el piso, que resume el sentimiento del artista acerca de la muerte, de su muerte. El proyecto consta de una bolsa de nylon blanca translúcida que contiene en su interior los objetos preferidos del artista con dos calamares en proceso de descomposición”.

Como se puede ver en las fotografías, los "objetos preferidos" que el artista, para consumar su "escultura-objeto" o "proyecto", puso dentro de la bolsita, además de los calamares, son sus zapatos y algo que parece ser un calzoncillo.
Aunque tales preferencias son por lo menos curiosas, no tiene sentido objetarlas, porque las preferencias personales pertenecen al ámbito privado; pero lo que sí resulta absolutamente impenetrable es el mecanismo mental que indujo al autor a asociar una bolsita, un par de zapatos y unos calamares con la idea de la muerte.
¿Qué cambiaría en su "obra", me pregunto, si el rótulo "Autorretrato sobre mi muerte" se lo hubiera endosado a una esponja de baño, una bicicleta o un sacacorchos?
Y a la inversa, si se eliminara el rótulo, ¿quién podría imaginar que la bolsita con los zapatos y los calamares esconde una alusión a la muerte?
Pero ya se sabe que la distinguida tropa de funcionarios, curadores, galeristas y artistas emergentes, organizada como una generosa sociedad de socorros mutuos, está a mil kilómetros de distancia de esta clase de consideraciones.
Siempre dispuestos a ser gratamente sorprendidos, ellos se reúnen para celebrar la variedad del arte y certificar que todo cuanto se presenta en ArteBA es tan irreprochablemente bueno, interesante y genial como los artistas que embolsan zapatos y calamares.

4 comentarios:

  1. Daniel: Esa obra me parece una basura desde lo formal y lo conceptual. Disiento con vos en cuanto a "¿Qué cambiaría en su "obra", me pregunto, si el rótulo "Autorretrato sobre mi muerte" se lo hubiera endosado a una esponja de baño, una bicicleta o un sacacorchos?" La relación evidente es la podredumbre y el olor que emana tanto de un calamar como de un hombre muerto. Claro que aún así como obra de arte es pésima y como "reflexión" es paupérrima. Además ni si quiera es novedosa.
    Yo no diría que es irracional, simplemente diría que es estúpida
    ¿Habrá, por ejemplo, leído a Poe ese "artista"? ¿Sabrá que existieron innumerables artistas que a lo largo de siglos hicieron innumerables obras valiosas que se referían a la muerte?
    Saludos.

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  2. Luis, no me parece que la relación sea evidente. Cuando veo y huelo un calamar podrido o veo un tiburón muerto (Hirsch) se me ocurren mil cosas antes que pensar en mi propia muerte; en primer lugar, la idea de un calamar podrido me produce asco y ganas de irme, y el tiburón me remite a la leyenda terrible del monstruo marino que todos tememos encontrar; sin los títulos, insisto, es estúpida e indeterminada, porque no conduce a ninguna idea precisa.
    Cordial saludo.

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  3. Daniel , lo que larga olor a podrido no son los calamares sino el par de zapatos...
    Todos ellos ," artisssstas y aplaudidores de esas pobrezas", de alguna forma , ya están muertos para nosotros.
    Pero aun no deja de asombrarnos…
    Gran saludo

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  4. Yo no me asombro: esos cuatro personajes junto a los zapatos son para morirse de risa.
    Un abrazo.

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